-¿Aún no sabes porqué me fui no? Ven, quiero explicarte una cosa. Túmbate encima mio.
+Estás tu muy mandona hoy.
-Cierra los ojos.
+¿De verdad quieres hacerlo?
-Sí. Abrázame. ¿Te acuerdas de cuando hacíamos de esto un juego?
+Anna tengo miedo.
-Te jodes.
+Habla.
-¿Mi madre te pegó?
+No.
-¿No? El día que vinisteis tu y Laia. No?!
+No.
-Ya.. ¿Duele más cuando el malo es alguien a quien amas verdad?
+Para por favor.
-Hasta que no me gire no habré terminado, cierra los ojos. ¿Puedes abrazarme más fuerte? Quiero sentirte.
+Basta. Te escucho pero prométeme que esto no te hará daño, que estarás bien.
-No te importó en ese momento, ¿te importa ahora?
-¿Porqué callas? Hagámoslo.
+Va.
-Entré a la clínica por la tarde, fui a recepción como siempre y pedí por la doctora(....). Me mandaron a esperarla a su despacho, dónde hacía los deberes mientras ella terminaba su turno. Escuché como la llamaban por megafonía. Estaba sola. Oía los pacientes quejarse, las visitas entrar y salir. Ese olor a viejo, a muerte, a vómito. Bueno, tu lo sabes. Da bastante pena. Doctores y enfermeros yendo de un lado a otro. Gritos, llantos, risas y nombres extraños. Recetas y otras tonterías. Gente histérica, gente loca.
Me senté de espaldas a la puerta, prendí el ventilador, el de la feria de reis ¿sabes? Saqué los libros de mi mochila y los bolis. Y como siempre, mi madre me preguntó que que quería merendar.
-¿Queda zumo de manzana?
#Sí, ahora vengo.
Abrí las puertas de los armarios y busqué mis galletas. Dejé la caja al lado de mis libros y me puse a hacer mates creo. Ese rollo del set i mig
-¿recuerdas?
+Ya ves.
Entró y me dio mi taza amarilla y el zumo.
#Sírvete que ya eres mayorcita.
Lo hice.
#¿Como te ha ido el cole?
-Bien.
#¿Que has hecho hoy?
#¿Se te ha comido la lengua el gato? ¿Estás cansada?
Me puso las manos encima. Poco a poco, por la espalda. Una sobre cada hombro, empezó a hacerme un masaje. Me dejé. Abandoné mi cuerpo. Seguí estudiando o fingiendo que lo hacía. Ya sabia lo que vendría y tenia miedo. Quizás mas que eso, me derrotaron las ganas de llorar. Cada vez que mi madre me tocaba, fueran golpes o caricias, todo dolía.
Fue bajando las manos hacia mis clavículas. La sentía mas cerca. Dejé de parpadear. Miraba fijamente la pared, los diplomas, los libros, las figuritas. Me puso las manos dentro de la camiseta. Abrí totalmente los ojos, se me llenaron de lágrimas. Quería decirle que parase, lo quería hacer. Fue bajando sus manos hasta llegar a mi pecho. Su respiración se aceleró. No sé si ella lo sabia pero yo ya estaba llorando. Me preguntó:
#¿No te gusta?
-Sí mamá- Le dije.
Ni siquiera tenia voz, no me salían las palabras, mi cuerpo no respondía. Quería gritarle que me dejara en paz. Que se fuera. Que nunca mas me volviese a hacer esto. Quería levantarme pero no dejaba de temblar. Empezó a darme besos por la nuca. Dijo:
#Sin camiseta estarías mejor.
Me lo repetía, eso y ¿No quieres que te de besos por ese cuello precioso que tienes?
Quise desaparecer. Cerré los ojos muy muy fuerte. Seguía viendo la pared con sus tres diplomas y su firma. Los memoricé. Los había leído tantas veces durante ese rato.
La escuchaba respirar detrás de mi oreja. Inspiraba fuerte, como queriéndome oler. Movía las manos mas intensamente. Pensaba que me estallaría el corazón. Las lágrimas se me desbordaban y no podía decirle nada.
Me desabrochó el sujetador.
Los ojos se me abrieron de golpe.
#Tócate.
Lloraba demasiado, gemí y creí ahogarme. Fue tan fuerte y de tan a dentro que hasta ella se asustó.
Paró.
Me levanté, recogí todo tan deprisa como pude. No quise ni mirarle a la cara. Aun no sé que pensó.
#¡Es que lo sabia, eres una cría! Me dijo.
Guardé todos mis libros y agarré la mochila contra mi vientre. El dolor era insoportable. Me fui.
Ese día mi padre estaba en casa. Sé que solo verme lo supo.
No volví a comer, ni a hablar. Mi madre nunca me pidió perdón.
Lo hice yo.
Siempre todo era mi culpa, al menos así lo aprendí. He de pedir perdón por todo lo que hago. Por todo. Ella lo quería así.
Me juré que esa sería la última vez.
No lo fue.
+ No lo sabía.
-Aina, sento el que sigui que et fes me mare. Sento tot el mal que t'he fet jo. Perdona'm per haver-te fet plorar ara. I sé que fa molt temps que t'ho hauria d'haver dit, però no he pogut deixar de guardar-te rencor. De veritat que ho sento.
+Teniamos doce años?
-Moltíssimes felicitats.