viernes, 23 de septiembre de 2011

redacción; QUE HICE EL DOMINGO.

Domingo fue un día que hizo mucho sol, y fui a pasear con papá y mamá. Mamá llevaba un vestido beige con una “rebeca” color blanco hueso, y papá un pulóver azul RAF y unos pantalones grises y una camisa blanca, abierta. Yo llevaba un jersey de cuello cerrado, azul como el pulóver de papá pero más claro, y una chaqueta marrón, y unos pantalones también marrones, un poco más claros que la chaqueta y unas bambas rojas. Mamá llevaba unos zapatos claros y papá unos de negros. Paseamos por la mañana, y fuimos a almorzar a las Balmoral. Almorzamos un suizo y una ensaimada rellena, a media mañana, y yo pedí cruasanes. Después vimos las flores, y había de rojas y amarillas y blancas y rosas, e incluso azules, que papá dijo que eran teñidas, y yerbas verdes, y violetas, y pájaros grandes y pequeños, y papá compró el periódico en un quiosco. También miramos escaparates, y papá le dijo a mamá que se diera prisa, una vez que llevábamos mucho rato delante de un escaparate con jerséis. Y después nos sentamos en un banco verde, en una plaza, y había una señora muy mayor, con el pelo blanco y las mejillas muy rojas, cómo tomates, que daba migas a las palomas, y me recordaba a la yaya, y papá leía el periódico todo el rato y yo le dije que me dejara mirar los dibujos y me dejó medio periódico y me dijo que no lo estropeara. Luego cuando ya subíamos a casa, mamá, como papá estaba todo el rato leyendo el periódico, le dijo que ya estaba harta y le dijo que siempre lo leía y que ya estaba harta: que lo leía en casa, almorzando, comiendo, en la calle, andando o en un bar, o cuando paseábamos. Y papá no dijo nada y continuó leyendo, y mamá lo insultó y luego era como si lo sintiese, y me besó y después, mientras mamá estaba en la cocina preparando el arroz papá me dijo que no le hiciera caso. Comimos arroz caldoso, que no me gusta y carne con pimientos fritos, los pimientos fritos me gustan mucho, pero la carne no, que está muy cruda, porque mamá dice que así está mas rica, pero a mi no me gusta. Me gusta mas la carne que me dan en el colegio, bien quemadita. Del colegio no me gustan los primeros platos, nunca. En cambio en casa me dan vino con gaseosa. En el colegio no. Después por la tarde vinieron mis titos, con mi primito, y los titos se pusieron a hablar en la sala, con mis papás y a tomar café, y yo y mi primo fuimos a jugar al jardín, y jugamos a “madelmanes” y con el futbolín, y a pelota, y con el camión de bomberos, y a guerras de astronautas, y mi primo se puso muy tonto porque perdía, y a mi es que me molesta mucho mi primo, que no sabe perder, y tuve que pegarle un guantazo, y se puso a llorar mucho muy fuerte y vino mamá y la tita y el tito, y mamá dijo que qué ha pasado y antes que yo contestara mi primo dijo me ha pegado, y mamá me dio una bofetada, y yo también me puse a llorar y volvimos todos juntos a la sala y mamá me cogía de la mano y papá leía el periódico y fumaba un puro que le había traído el tito y mamá le dijo, los niños están en el jardín, matándose, y tú aquí tan tranquilo, repantigado. La tita dijo que no pasaba nada, pero mamá dijo que siempre pasaba lo mismo, que a veces se hartaba. Después los titos se fueron y mientras se iban, mi primo me sacó la lengua y yo también se la saqué a él, y papá puso el televisor, porque daban futbol, y mamá dijo que cambiara de canal, que en la segunda hacían película, y papá dijo que no, que estaba viendo el partido y que no. Luego yo salí al jardín, a ver la muñeca que tengo enterrada al lado del árbol, y la saqué y la acaricié y la reñí porque no se había lavado las manos para comer, y luego la volví a enterrar, y fui a la cocina y mamá lloraba y le dije que no llorara. Luego, me senté en el sofá, al lado de papá, y vi un rato el partido pero luego me aburría y miré a papá, que era como si tampoco se lo mirase, el partido, y como si estuviera en otro lugar o pensando mucho. Pusieron anuncios en la televisión, que es lo que más me gusta y después la segunda parte del parido, y yo fui a ver a mamá, que preparaba la cena y luego cenamos e hicieron una película de dibujos y las noticias, y una película antigua, de una actriz que no sé como se llama, que era rubia y muy coqueta y muy pechugona. Pero aquí me mandaron a dormir porque era tarde y subí las escaleras y me fui a la cama, y desde la cama se oía la película y se oía como papá y mamá peleaban y discutían, pero con el ruido del televisor no podía escuchar bien lo que decían. Luego se peleaban a gritos y yo bajé de la cama para acercarme a la puerta y entender lo que decían, pero como todo estaba a oscuras no veía bien, solo el claro de luna que entraba por la ventana que da al jardín, y, como no veía bien, tropecé y tuve que volver a la cama con miedo por si vendrían a ver que había sido ese ruido, pero no vinieron. Yo sentía como seguían discutiendo. Ahora lo oía mejor porque se ve que habían apagado el televisor. Y papá le decía a mamá que no le molestase y la insultaba, y le decía que no tenía ambiciones, y mamá también lo insultaba y decía no sé que qué si se iba de casa o que se iría ella, y decía el nombre de una mujer y la insultaba, y luego escuché que se rompía alguna cosa de cristal y oí los gritos más fuertes, y eran tan fuertes que no se entendían, y luego oí un gran grito, mucho mas fuerte y luego ya no escuché nada. Después se escuchaba mucho ruido pero muy flojito, como si arrastraran un módulo del tresillo. Y escuché como se cerraba la puerta del jardín, y entonces volví a salir de la cama y oí ruido a fuera y miré por la ventana, y sentía frío en los pies, porque iba descalzo y a fuera estaba oscuro y no se veía nada y creo que papá cavaba al lado del árbol, y tuve miedo de que descubriera la muñeca y me castigara, y volví a la cama y me tapé bien, todo, incluso la cara, me escondí bajo las sabanas a oscuras y con los ojos bien cerrados. Escuché que dejaban de cavar y después unos pasos que subían las escaleras y yo me hice el dormido, y oí que se abría la puerta del cuarto y pensé que me estaban mirando, porque me hacía el dormido y no lo vi. Después cerraron la puerta y me dormí y al día siguiente, ayer, papá me dijo que mamá se había ido de casa y luego vinieron señores que preguntaban cosas y yo no sabía que contestar y todo el rato lloraba y me llevaron a vivir a casa de los titos, y mi primo siempre me pega, pero eso, ya no fue el domingo.
Clínica Psiquiàtrica Bellavista                                      



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