«623 gramos. Devuelvo las cenizas a la urna. La cierro y respiro hondo. Calculo. 2 quilos y 760 gramos menos que al nacer. Con los ojos abiertos enseguida. Muy abiertos. Una mirada lo bastante conmovedora para que se me hiciera un nudo en la garganta. La risa de Nora, con las lágrimas bajándole por las mejillas, se mezcla con el primer llanto de Jana. La comadrona la envuelve en una toalla. La limpiamos un poco y os la devolvemos. Será un momento.
623 gramos. Guardo la balanza en el armario de la cocina y me doy cuenta de que he dejado fuera de la urna la caja con la piedra que confirma que las cenizas de Jana son las cenizas de Jana. Daría cualquier cosa para que no lo fuesen, pero, como casi siempre, es demasiado tarde. Saco la piedra de la caja y la guardo en el bolsillo.
Redonda. De un blanco oscurecido por las llamas.
Salgo a la terraza.
El agua de la bahía brilla.
Solo me llegan el rumor de las olas y el martilleo incesante de las drizas.
Frío. La tramontana ha dejado el cielo sin nubes.
Azul. Denso.
La limpiamos un poco y os la devolvemos. Será un momento.
No. Esta vez no será un momento. Acaricio la piedra y repaso con la punta del dedo las iniciales de Jana.
Apenas noto el relieve de las letras.
Tacto áspero.
Conduciendo hacia aquí, con la urna en el asiento de al lado, no he podido resistirme y he buscado a Jana por el retrovisor. Una y otra vez, los ojos han dado solo con la silla vacía. Durante un tiempo, de pequeña, estaba convencida, porque así se lo habíamos hecho creer, de que podía abrir y cerrar las ventanillas del coche tocándose la punta de la nariz. De manera que solo debíamos estar atentos para pulsar el botón en el momento oportuno. Casi siempre era fácil. De vez en cuando, sin embargo, lo hacía disimuladamente. Como si, movida por la desconfianza, quisiera ponernos a prueba. Pero Nora la pillaba siempre. Entonces su sonrisa cómplice habría sido motivo suficiente para detener el coche y abrazarla con todas mis fuerzas.
Como, si fuera posible, me gustaría abrazarla mañana, cuando venga para tirar las cenizas de Jana al mar.Pero no podrá ser.
Ya no.
La playa está vacía.
Me subo el cuello del abrigo.
Lloro.
[Eduard Márquez]
Tan lleno de sentimiento, me vas a poner a llorar a mí pedazo de hojalata u.u
ResponderEliminarSi necesitaras hablar sabés que yo estoy las 24hs del día en msn, en chat porque no tengo vida alguna y estoy siempre (: jajaja.
Así que cuando necesites algo blablablablabla, solo decime y yo estoy *.*
Me gustó mucho lo que escribiste túpida.
Me encantó, lloraré así mucho! u.u Te quiero annitah! te extraño! acá estoy muack <3
ResponderEliminarDios mío. Lloro.
ResponderEliminarMejor seguimos hablando (:
T'estimo moltissim <3
Un texto...¡impresionante!
ResponderEliminarooooh mi amor es super fuerte, llega al alma de verdad !! mi amor me tienes aki para todo lo q necesiites :) hace muxisimo q no hemos podido hablar espero q todo te haya ido super bien mi amor
ResponderEliminarq sepas q te exo muxisimo de menos y q siempre me tendras aki para todo lo q necesiites ♥ te quiero mi vida ♥ siempre juntas ♥
Wow >.< Me ha dado una cosa rara al leer eso, como si fuese testigo de cada uno de los detalles en tu entrada escritos... Lindo blog Cal, te estimo muchísimo :)
ResponderEliminarme encantatatata <3 <3 teamo
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